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NOVEDADES

EL PRINCIPIO DE PUBLICIDAD EN EL PROCESO PENAL (4)
  • José Daniel Hidalgo Murillo
Es común que nuestros tribunales confundan la generalidad de los principios y, por ende, al considerar la publicidad, lo hagan con los demás principios de contradicción, concentración, continuidad, inmediación y que, de hecho, introduzcan —por lo menos algunos— el de oralidad —al que algunos pocos consideran un principio— y, por lo tanto, resuelvan sin precisar el interés procesal de cada uno de estos. ¿Cuál es la razón de la publicidad? Aunque, como se verá, algunos ofrecen una respuesta ética, la única razón de la publicidad es la oralidad. Si la oralidad es un sistema procesal —como he sostenido, de igual manera—, es una técnica de litigio, no es tal si las partes se comunican por escrito, sin que el público pueda enterarse de lo que ocurre en estrados judiciales. Por el contrario, para que el público se entere, las partes deben publicar la prueba utilizando la voz y, en ausencia de ella, la lectura de documentos, la exhibición de fotografías, la reproducción de videos, etcétera. Esta realidad, es decir, enterarnos, es lo que une la publicidad con la oralidad.
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INTRODUCCIÓN AL DERECHO DEL SIGLO XXI
  • José Daniel Hidalgo Murillo
Nacida a principios del siglo XX, doña Juana fue la menor de doce hermanos. Ella vio morir a sus bisabuelos, a sus abuelos (los padres de sus padres); poco a poco a sus hermanos, a los esposas y esposas de sus hermanos, a sus primos y primas y a algunos de sus tíos y tías. Luego se quedó rodeada de sus hijos y de los padres de las esposas o esposos de sus hijos, de sus nietos y de sus bisnietos. Aún en el siglo XXI ella pudo lotificar la vieja hacienda de sus abuelos para repartirla en partes iguales entre sus hijos e hijas de modo que cada uno pudiera construir su propia casa para sus nietos, dejando la vieja casa como museo de aquella gran familia. Es interesante cómo la libertad personal se pierde con la muerte y, con la muerte, tarde o temprano, a todos alcanza una realidad. Se pierde la vida, pero nunca los derechos. Por eso doña Juana, con 99 años y empezando el siglo, pudo repartir y dejar el derecho de sus bienes ––que heredó de sus padres y de sus abuelos–– a sus hijos y nietos. El hecho de que todas las personas vivimos muchos años; el hecho de que, durante esos muchos o pocos años que vivimos producimos cosas, construimos empresas, dejamos una familia con hijos y nietos; el hecho de que todos y cada uno hemos de morir, nos exige pensar el Derecho, estudiar el Derecho y ofrecer una respuesta al Derecho que protege nuestros derechos durante la vida y las relaciones con otros y permanece con la muerte, después de la muerte y a lo largo de la muerte de muchos. Gisela nació de parto natural cuando su madre empezó a sentir los primeros dolores en el hospital. Cuando nació, se encontró con la mano mojada de un doctor que le dio su primer golpe en la nalga para que empezara a respirar por ella misma. El médico tomó a la niña, cortó el cordón umbilical, la bañó y la entregó llorando por primera vez a su madre. En óptimas circunstancias, todos los niños nacemos con, por lo menos, la compañía de la madre y otro. Es posible nacer sin la ayuda médica o con la ayuda de una partera. Es posible que, en ese momento, sólo esté la madre. También es posible que con la madre esté el médico, una o dos enfermeras, el padre, una tía, una hermana mayor o su esposo. En fin, es posible nacer sólo o muy acompañado. También es posible que una madre de a luz y deje al niño abandonado. Es posible que lo regale a otra mujer que lo haya pedido; que lo deje fuera en el corredor de una casa, que muera como consecuencia del abandono o que la persona que lo recoja sea mejor que la madre que lo abandona. Hoy es muy común que esa criatura humana sea eliminada en el mismo vientre de su madre. Para tranquilizar la conciencia, algunos llaman a este modo, interrupción del embarazo, como si el aborto fuera un cambio de muda o un cambio de planes de viaje. Algunas personas matan a los hijos apenas nacen (infanticidio). El futuro de una persona puede ser muy incierto o claro. Al final, la vida del otro depende de los demás. Pero veamos. Si encontramos un perrito en vez de una niña, es posible que lo dejemos en una jaula, en el patio, encerrado y privado de libertad. De cualquier modo, el perrito sigue siendo perrito. En cambio, Gisela posiblemente se muera en ese estado. Si al perrito se le da agua y carne, sobrevive bebiendo y chupando. Tal vez Gisela igual aprenda a beber, chupar y sobrevivir. El perrito puede pasar toda la vida bebiendo, chupando y enjaulado sin que le pase nada. Gisela, conforme va creciendo, va pensando, va hablando, va expresándose, va analizando la situación, va tomando decisiones, va haciendo ejercicio de su libertad conforme va haciendo ejercicio de su inteligencia y de su voluntad. El perrito puede ir conociendo a todos los de la casa y puede hacerse amigo de todos, sin que comprenda la razón de la amistad. Gisela puede ir conociendo a los demás pero, además, puede no conocer lo que conoce, puede conocer a quién conoce, puede ir distinguiendo a cada uno de los distintos sujetos que va conociendo y tiene la capacidad de comunicarse, especialmente, la capacidad de llegar a hablar. Posiblemente, el perrito juegue con lo que encuentre. Gisela, al igual que el perrito, puede ir jugando con lo que encuentre pero, a la vez, Gisela construye, crea, produce y empieza, sin proponérselo, a utilizar los objetos, crear de un objeto otro, aprender el lenguaje, las señas, expresarse, comunicarse, hablar, pedir y hasta abrir la jaula, salirse de la misma, caminar e irse del lugar. Posiblemente Gisela no encuentre dentro de la jaula la mejor educación, el mejor lenguaje, las mejores formas de comunicación y, posiblemente, no llegue a ser una persona culta, conocedora de la historia, del mundo, del universo. Pero cualquiera que llegue a conocer a Gisela y al perrito un año después podrá comprender la diferencia entre libertad y Derecho y la necesidad del Derecho desde el ejercicio de la libertad, cosa que nunca hará el perrito. Tal vez no podamos decir qué derechos tiene Gisela o que a Gisela se le han denegado sus derechos. Pero es claro que Gisela expresa, desde esa jaula, su inteligencia, su voluntad, su libertad, su capacidad de razonar su situación, su raciocinio, su entender y entenderse y su comprender. De hecho, el perrito puede expresar cariño, atención y relaciones, mientras que Gisela puede expresar amor. No podemos experimentar con un ser humano. Pero sometido el humano al mismo trato de un animal, es una realidad que con el tiempo el animal y el humano procederán de modo distinto porque son naturalmente distintos.
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LA AUDIENCIA INICIAL (2A. ED)
  • Hesbert Benavente Chorres
El control de la detención en audiencia es una de las importantes respuestas a la afectación de los derechos fundamentales que sufren los detenidos que ofrece la reforma al sistema de justicia penal en México. En efecto, es de conocimiento público la existencia de denuncias contra servidores públicos, usualmente, de la policía, por haber maltratado o torturado a detenidos, o simplemente el haberles sembrado algún objeto con la finalidad de comprometer su situación jurídica ante el Ministerio Público, o bien, ante el juez. Frente a tal escenario, se ha levantado una figura que permite a cualquier detenido que haya sido puesto a disposición de la autoridad judicial el poder ser escuchado por la misma, quien a su vez exige la comparecencia del agente del Ministerio Público para que exponga las razones que motivaron que se le prive de la libertad a una determinada persona. Frente a ello, la dinámica e importancia del control de la detención descansa en la protección de los derechos fundamentales de toda persona que ha sido privada de su libertad, ya sea por las figuras de la detención por flagrancia delictiva, o bien, la detención por caso urgente. Sin embargo, para arribar a la citada audiencia ha sido preciso el cumplimiento de determinados pasos previos, los cuales, a su vez, constituyen condiciones necesarias para la celebración de la denominada audiencia inicial. En ese sentido, el presente estudio pretende analizar toda la sistemática que rodea la citada audiencia, a la luz del sistema acusatorio mencionado en la Constitución Federal y que ha sido regulado en el Código Nacional de Procedimientos Penales.
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